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¿Cómo saber si la carga de entrenamiento en los ciclistas y su aplicación es correcta?

21 noviembre, 2019

Escrito por: Berthy Perez Lases

Básicamente la carga de entrenamiento en cualquier deporte, se compone de dos factores que son diferentes pero se complementan y resultan inseparables, estos son la intensidad y el volumen.

¿Cómo saber si estamos haciendo bien la carga de entrenamiento?

La correcta combinación de ambos factores es lo que lleva al deportista a su mejor estado en forma. Por lo general, se suele confundir la cantidad de ejercicio o de kilómetros realizados, con la calidad del entrenamiento.

Esto se debe a que se suelen sumar los kilómetros que se recorren y contabilizamos el entrenamiento. Sin embargo, un buen entrenamiento no solo se basa en la cantidad, no se trata de sumar horas o kilómetros.

Muchas veces el problema consiste en que no se sabe ir despacio cuando es necesario y no se sabe ir rápido en su momento. Es decir, que se realiza un entrenamiento sin un plan claro y específico.

El no tener unos objetivos es el principal error para seguir un adecuado plan de entrenamiento se deben tener presente los principios del entrenamiento y mantener un balance entre la intensidad y el volumen.

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¿Qué es el volumen?

Básicamente es la parte que se puede contar del entrenamiento, la parte cuantitativa, la que provoca una adaptación general en vez de específica.

Los diversos estudios han demostrado que una persona que es sometida a un gran volumen de ejercicios con un nivel bajo de intensidad es capaz de mejorar de manera notable, pero solo hasta alcanzar cierto nivel en el cual se va a estancar, para luego ir en retroceso en su estado en forma.

Es decir que el volumen es la cantidad de ejercicio que se realiza.

¿Qué es la intensidad?

A diferencia del volumen, la intensidad es el valor o el factor cualitativo del entrenamiento. Esta puede ser medida empleando cada uno de los porcentajes que los valores del organismo proporcionan, como el porcentaje de la frecuencia cardiaca máxima, los umbrales de vatios o de lactato, los medidores de potencia.

Por lo general, los entrenamientos que se planifican con un alto nivel de intensidad, no van a garantizar muy buenos resultados, de la misma manera que no se puede garantizar el éxito basándose en la cuantificación de kilómetros y más kilómetros.

Ambos factores deben ser trabajados en conjunto para que el plan de entrenamiento sea el correcto.

¿Cómo saber que las cargas del entrenamiento son las indicadas?

Todo ciclista debe contar con una libreta para llevar las anotaciones de sus entrenamientos.

Para saber que las cargas son correctas hay que fijarse en los kilómetros y en las horas que se han ido realizando y que son anotados al terminar la semana, sumando para obtener un total al acabar el mes.

Posteriormente habrá que fijarse si los kilómetros realizados tienen una proporciona tanto de manera ascendente como de manera descendente. Esto sería lo correcto.

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En sentido ascendente se debe notar al inicio del entrenamiento para un acondicionamiento básico p general, mientras que el sentido descendente se debe evaluar en una preparación específica.

No debería existir una distinción. Suele realizarse el ejercicio que se puede y mientras más se realice mejor.

Incluso si las oportunidades de salir en una semana son pocas, pueden realizarse ejercicios en casa con los rodillos, llevando una proporción correcta del volumen cada día, e introduciendo un poco de intensidad, para realizar la sumatoria al culminar la semana.

La idea de un entrenamiento es poder trabajar la fuerza, la resistencia, la velocidad y la elasticidad, de una manera acorde, equilibrada y adecuada a las características del organismo. Cada cualidad es importante y facilita los tipos de carga de entrenamiento.

¿Cómo aplicar las carga de entrenamiento?

La aplicación de la carga de entrenamiento (volumen, intensidad), dependen básicamente del tiempo en que se encuentre el atleta en la temporada. Así como también va a depender de la semana o ciclo que se esté viviendo.

Siempre buscando un entrenamiento ameno, evitando una rutina monótona y por lo tanto el estancamiento. Por lo que es recomendable trabajar con las diferentes variantes que las cargas de entrenamiento proporcionan.

Una forma de trabajar con las variantes o con las dinámicas de las cargas de entrenamiento podría ser la siguiente:

  • Aumentar el volumen: aumentar el tiempo en que se entrena o el número de kilómetros
  • Realizar un número mayor de series o de repeticiones en los casos de tener un entrenamiento fraccionado, realzar un número mayor de repeticiones en el gimnasio.
  • Crear un aumento en la intensidad: aumentar significativamente la velocidad en los ejercicios si estos son de tipo continuo, aumentar significativamente la velocidad de las series o bajar el tiempo de recuperación si el entrenamiento es de tipo fraccionado.
  • Aumentar las cargas de las pesas o la velocidad en la ejecución de los ejercicios realizados en el gimnasio.

La clave está en lograr el equilibrio entre ambos factores, siempre dando lo mejor y controlando los excesos.